La aportación de la Fiesta

Antonio Purroy Unauna
Catedrático de Producción Animal
ETSIA. Universidad de Navarra

El ganado de Lidia se ha explotado siempre pensando en los festejos: ancestrales, reales, populares, de lidia ordinaria… y los responsables a día de hoy de que exista este tipo de ganado tan singular son los propios ganaderos de bravo, desde hace unos 300 años. En España existen actualmente cerca de 1.300 ganaderías de bravo y algo más de 100.000 vacas madres.

La raza de Lidia es una agrupación racial con una característica común: la producción de comportamiento en forma de bravura. De las 7 castas fundacionales (Navarra, Morucha Castellana, Toros dela Tierra, Jijona, Vistahermosa, Cabrera, Vazqueña) se ha pasado a unos 40 encastes más o menos fijados y relacionados entre sí. La mejora por selección ofrece una metodología perfecta, ya que combina la selección por ascendencia, la selección masal o individual y la selección por descendencia.

En respuesta a la pregunta qué pasaría si desapareciera el toro de Lidia, contestaríamos que desaparecería una aportación española genuina a la zootecnia mundial por su belleza, por su comportamiento y por su fisiología tan especial y original (estrés, dolor, calidad de la carne…). Se perdería también la variabilidad genética, un manejo tan variado y difícil como interesante y sería un serio revés para la conservación dela Dehesa. Peroes que, además, se perdería un patrimonio cultural universal en forma de tradición, historia, arte, literatura, música… y, lo que más importante, una opción de ocio interesante que, junto con la explotación del ganado de Lidia, genera una riqueza considerable a las arcas de la economía española.

¿Cómo podríamos reaccionar ante la amenaza de continuidad de la Fiesta?
Todos tenemos que exigir el toro auténtico, íntegro y bravo. Los toros tienen el derecho y los ganaderos la obligación de criarlo de esta manera. Los toros tienen que luchar con todas sus armas intactas. Además, un toro manso y descastado da pena a los espectadores. Hay que borrar dela Fiesta cualquier vestigio de corrupción, que es lo que hace que los espectadores no vuelvan a pasar por taquilla. Hay que exigir que se cumpla el reglamento taurino que, curiosamente, siempre sale en defensa del animal. A los antitaurinos hay que argumentarles con pedagogía y proselitismo y no entrando al trapo de sus provocaciones y maldades. Hay que fomentar y apoyar los festejos populares. No queda más remedio que llegar a la juventud, los jóvenes son el futuro de casi todo. Y, sobre todo, seamos optimistas –pues ha habido tiempos peores a lo largo de la historia- y responsables para dejar a nuestros hijos una Fiesta mejor de la que nos encontramos.

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One response to “La aportación de la Fiesta”

  1. Juan Miguel Jiménez says :

    Sobre todo, destacar el último párrafo. Hay unanimidad en que el toro y la raza de lidia es una joya de la zoología. No existe nada comparable a él en el compendio zoológico y tampoco, existe ningún animal que despertara en el hombre las sensaciones que él hace emerger.
    La expresividad sentimental y cultural del toro es la muestra de lo que es, de lo que representa y que va más allá del banal juicio interesado o, cuando más, simplista y reduccionista que hacen los animalistas, al querer nivelarlo con cualquier especie conocida, sea salvaje o doméstica.
    Estoy totalmente de acuerdo con el Profesor Purroy en que el principal mal viene de dentro de la Fiesta, como cita muy acertadamente en ese último párrafo. No hace falta defender al toro cuando se hace respetar por ejemplo, la normativa actual. Por que si se respeta la normativa, se está respetando la esencia del espectáculo, la que la da sentido y finalidad, la misma que le aporta los fundamentos de sus existencia y porque es la que más respeta al toro. Aunque haya discrepancias en matices y pequeñeces.
    La Tauromaquia y la Fiesta no es sólo el torero: No. En ella hay un pilar imprescindible sobre la que gira todo lo demás: El toro. Sin él, no hay espectáculo, arte y lo demás. Es la base sobre la que el artista modela su obra. Así, si por interés se daña la verdad del espectáculo, su integridad y pureza, se pierde la esencia, y todo se viene abajo. Puede que uno de los principales males de la Tauromaquia actualmente sea el pan para hoy, porque va a suponer el hambre de mañana y un daño irreparable a la Fiesta. La Tauromaquia perderá con ello su razón, que la ha mantenido desde que el hombre se decidiera a exponer la vida para dominar artísticamente a un animal. Porque entonces ya no es la inteligencia y el arte quien vence a la fuerza.
    La esencia de la Fiesta es lo que va a perpetuarla. Desvirtuarla, es hacerla morir porque a nadie va a sorprender, nadie sentirá emociones con ella. Nadie acudirá entonces a un espectáculo desfigurado. Quedará a lo sumo su vestigio, romería de tienta y cerrado, de lamentos y arrepentimientos; pero entonces, ya tarde.
    Antonio Purroy lleva toda la razón. Porque es así. Tan sencillo y tan complicado; aunque de hacer entender a los de dentro de la Fiesta.

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